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NUESTRO STAFF TECNICO SE GUIA POR LA PREMISA DE LA EJEMPLARIDAD

Hay que ser justo, actuar desde la ejemplaridad. Esa es la primera virtud de un entrenador que a veces se ejercita con un gesto, con una palabra. Ser justo, íntegro, sensato, prudente

El perfil general de las personas que forman nuestro Staff es :

Analítico. Antes de poner en marcha cualquier planning, es imprescindible evaluar el estado físico y anímico inicial de la persona a la que va a entrenar. De este modo, podrá escoger y diseñar el programa de entrenamiento más efectivo.
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  • Apasionado. Hay que optar por profesionales que disfruten con su trabajo. Sólo así se logra transmitir a los deportistas su pasión por el deporte y el estímulo necesario para llevar a cabo un buen plan de entrenamiento.
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  • Comunicativo. Debe ser hábil justificando y explicando el porqué de las rutinas de ejercicios, para que sus pupilos conozcan la importancia de las mismas y las implicaciones en diversos ámbitos de su vida.
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  • Cualificado. No hay que olvidar que la salud del deportista está en las manos de su entrenador (al menos en parte). Por esta razón, éste debe contar con una formación académica especializada y avalada por una institución oficial. Definitivamente, el músculo no puede sustituir los conocimientos acerca de la actividad física.
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  • Experimentado.  En este caso, la experiencia es algo más que un grado. Cuanto mayor sea el número de deportistas (profesionales o ameteurs) con los que ha trabajado,  así como el número de horas de entrenamiento a sus espaldas, más satisfactorio será su desempeño.
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  • Modélico. No sirve de nada dar instrucciones y exigir constancia si no se predica con el ejemplo.
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  • Motivador. Un buen entrenador sabe desplegar claves y estrategias para lograr y obtener la implicación de la persona que está bajo sus órdenes.
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  • Organizado. Una buena planificación es un aspecto irrenunciable a la hora de obtener los resultados fijados. Por eso, conviene que estructure bien las sesiones y que sea capaz de introducir los ajustes necesarios en función de los resultados que sus pupilos van obteniendo.
  • Realista. Es necesario que conozca las limitaciones, tanto físicas como emocionales, de las personas que tiene bajo su tutela.
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